- Vendamos con papel higiénico las piernas, dejaremos los pies libres. Acariciamos un pie con otro pie, rotamos los tobillos, inventamos movimientos nuevos.
- Colocamos calcetines sobre los pies y los
colgamos sobre una silla. Observamos su color, su temperatura y sus
marcas.
- Conectamos a todas las personas del aula
mediante sus pies.
- ¿Para qué sirve cada elemento de piernas y
pies?
- Miramos al compañero por detrás. Lo tocamos de
arriba abajo mientras vamos nombrando cada una de las partes que tocamos.
Si se le ha olvidado alguna zona, tendrá que pasar nuevamente por ella,
presionarla suavemente y decir cómo se llama, después se cambiarán entre
compañeros y se ejecutará la misma acción.
- Nos pondremos de espaldas contra la pared y
apretándonos contra ella sentimos la cabeza, los hombros, la espalda, la
cintura, los brazos, caderas, culete, etc.
- Se tumba un compañero boca abajo
mientras el otro compañero recorre la columna vertebral de arriba abajo.
Vamos contando las montañitas mientras pasamos el dedo por cada vértebra.
- Colocamos papel continuo en el suelo. Un niño
se colocará sobre él con las piernas bien separadas, los brazos extendidos
y las manos bien abiertas después otro niño pasará una tiza por el
contorno de la silueta de su compañero. Al finalizar se dibujara todos los
elementos del cuerpo. Si falta algún elemento se lo corrige, después se
recorta y se pega en la pared a la altura de los niños.
- Imitamos lo que hace un compañero con su
espalda: la encorva como un viejito, se pone una mochila, se la rasca con
la pared, carga a uno de sus amigos, etc.
Bibliografía:
-
Pilar Cobos Álvarez (2001). Manual práctico del
desarrollo psicomotor y sus alteraciones. Editorial Pirámide. ISBN:
84-368-0910-6
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