El conocimiento de nuestro propio cuerpo y de
las partes que lo integran y conocer su funcionamiento, es el pilar
básico sobre el que se irán posteriormente asentando el resto de los
elementos psicomotores que se tienen que fortalecer entre sí. Por tal
razón, ofreceremos una profusión de actividades que la hemos dividido en cinco partes.
Parte
I. Actividades para trabajar la conciencia de nuestro esquema corporal. RECONOCIMIENTO
GLOBAL.
- usamos espejos. Nos miramos en el espejo
mientras vamos diciendo qué vemos y qué partes del cuerpo observamos.
- Mientras nos miramos en un espejo, observamos
la cabeza y decimos a detalle cada elemento que tiene mientras lo
señalamos o tocamos. En el caso de que observemos que falte algún
elemento le pediremos al niño o a la niña que lo toque y que pronuncie su
nombre. A continuación le pedimos al niño que lo vuelva a tocar y que lo
pronuncie él solo.
- Repetimos el mismo ejercicio anterior tocando
los elementos con diferentes texturas: algodón, esponja húmeda, estropajo,
plumas, añadiendo su cualidad: blando, frío, áspero, suave.
- Ejercicio realizado en parejas: Con la esponja
húmeda tocamos cada uno de los elementos de nuestro compañero, según lo
vaya diciendo el adulto, después se cambian los papeles. El adulto estará
atento para que no se quede ningún elemento sin nombrar.
- El mismo ejercicio anterior pero secando con
una toalla.
- Nombramos cosas que entren o salgan de las orejas, ojos, nariz y boca y decimos ¿Para qué sirve cada elemento?
Bibliografía:
-
Pilar Cobos Álvarez (2001). Manual práctico del
desarrollo psicomotor y sus alteraciones. Editorial Pirámide. ISBN:
84-368-0910-6

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