La evaluación es un aspecto de gran importancia en el ámbito educativo. No se trata de terminar la actividad y decir a los alumnos lo bien o lo mal que lo han hecho, sino que la evaluación tiene un carácter formativo, de modo que debemos establecer los objetivos iniciales de las actividades a realizar para después valorar si se han logrado dichos objetivos o no y así poder trabajar con los alumnos aquellos aspectos que se deben mejorar de la actividad, el alumno y el docente.
Para realizar una evaluación completa debemos tener en cuenta que cada alumno tiene un ritmo y unas capacidades distintas y que por ello no podemos ser totalmente rigurosos con los objetivos, pues debemos tomar en consideración lo que el alumno puede lograr y los impedimentos que pueda tener tratar de adaptar las actividades para que sea asequible para todos los alumnos.
De modo que los objetivos propuestos a cumplir deben tratarse de poder observar cambios en las cualidades de los alumnos. Las cualidades que se tienen en cuenta a la hora de evaluar son:
- Ámbito cognitivo: Que el alumno comprenda lo que se le pide.
- Ámbito motriz: El alumno sabe lo que debe hacer
- Ámbito afectivo-social: El alumno muestra interés y quiere realizar la actividad.
Sin embargo no solo debemos evaluar a los alumnos, sino que se debe evaluar también la actuación docente y determinar los cambios necesarios para que las actividades supongan mayor aprendizaje para los alumnos.
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